viernes, 27 de febrero de 2009

Lisandro Aristimuño: Canción y Patagonia también respiran con samplers

Cuando Lisandro Aristimuño recién llegó de su Río Negro natal a Buenos Aires, a la crítica le sonó a Patagonia. Hoy viernes, cuando se lo vea llegar con guitarra y sampler a cuestas, al último concierto que dará en la capital argentina –antes de encerrarse a grabar su cuarto disco y luego de una extensa gira por España, Uruguay, Chile y Argentina–, quizá lo más interesante sea comprobar nuevamente que su ancla telúrica proviene, no sólo de la forma de rasgar la guitarra, de su voz quebrada, o de que a veces apele a ritmos folklóricos.

Las atmósferas envolventes de sus canciones, ésas que por un lado lo identifican como artista actual y habilidoso para crear texturas electrónicas, son las que curiosamente también lanzan el cable a tierra, a sensaciones de naturaleza, clima y temperatura.

Hijo de un director y una actriz de teatro, aprendió de las tablas la importancia de las atmósferas y del ‘efecto cámara lenta’, como él lo llama. “Los ruidos de las ciudades están cada vez más ligados a la tecnología del momento”, decía en una entrevista, sobre la particularidad de sus ambientaciones.

“Siempre me gustó ligar mi música con mi entorno sonoro, y mezclarlo luego con instrumentos naturales, puros, que le den un poco de sangre a ese tecno”, explicaba. En su música, pues, las emociones, las sutilezas y la humanidad también respiran a través de secuencias.


Con su primer disco, Azules Turquesas (2004), Lisandro fue reconocido como finalista de los Premios Carlos Gardel en el rubro “folklore nuevas formas”.

A partir de las siguientes entregas, Ese asunto en la ventana (2005) y 39º (2007), pasó a la categoría “pop”, aunque siempre destacándose por la singularidad de su sonido y ubicándose, entonces, como exponente del llamado templadismo, que comentamos en el post del brasileño Vitor Ramil.

De hecho, acostumbra sacar sus placas según el clima que tengan los temas, y hasta ahora todos han sido de invierno. “Me gusta el frío”, confiesa.

En discos y presentaciones se percibe claramente su instinto pop, su respeto y arraigo a la canción. Pero ésta nunca aparece simplona, sino anclada en una mezcla poco común de estéticas, cargada de matices, de instrumentos y sonoridades superpuestas, de lírica juguetona y a la vez reflexiva.

Por un lado está la naturaleza, la pampa y la Patagonia en contraste con la vida urbana –su primer disco está lleno de referencias al sol, al viento, el frío, la lluvia y la luz; mientras que el último alude a la fiebre. Por el otro, están Los Beatles, pero como pasados por el tamiz de un joven Charly García, un Gustavo Santaolalla o un Luis Alberto Spinetta.

En Lisandro dialoga, pues, toda la música que escuchaba de niño y adolescente: el cancionero folklórico de milongas, tangos, huaynos y vidalas, junto a Genesis, Peter Gabriel, Queen, The Beatles y Bob Marley, más toda la tradición trovadoresca del rock-pop argentino; a lo que ahora, de adulto, se va sumando lo que le conmueve o divierte como melómano perdido que es.

Así, por ejemplo, en “Me hice cargo de tu luz” puede sentirse algo de Sgt Pepper's Lonely Heart's Club Band, pero revestido de Patagonia y fraseado con la candidez de un Sui Generis.


En “Anochecer”, tema que grabó junto con Kevin Johansen, acude claramente al folklore.


Y en “Para vestirte hoy”, al seguirle la pista a la guitarra y “desnudar la canción” –como dice la letra y como hizo en este concierto en Madrid-, se termina desembocando en una especie de milonga postmoderna.



Hay quien dice que le vendría bien un vocalista, quizá pensando en casos como el de Coti y los éxitos alcanzados en la voz de Diego Torres o Andrés Calamaro. Pero yo lo prefiero con sus notas rasgadas. Como pasa con Chavela Vargas, el encanto está también en que se le quiebre la voz.

Aunque sus canciones ya serían más que solventes por letra, cuidada melodía y un uso orgánico de la electrónica, lo más interesante es que también se atreve a romper la placidez pop, para lanzarse a la experimentación.

Así pasa en “Pez”, construido sólo con voces superpuestas, o “39°”, de texturas que recuerdan el noice, o la curiosa experimentación tanguera de “Plástico de tu perfume”, uno de los temas que más gustó en España, cuando lo cantó como invitado en un concierto de Iván Ferreiro.


Desde hace cuatro años, normalmente lo acompaña su banda “Azules turquesas”, conformada por Carli Aristide (guitarras), Ari Corder (teclados), su hermana Rocío Aristimuño (percusión y coros) y Alberto Estela (sonido); pero en su gira por España lo vimos, en cambio, en un formato más minimalista e intimista.

Cándido y humilde, en sus recitales en solitario o como artista de apertura en los conciertos de Ferreiro y Johansen, se defendió más que bien con guitarra, computador y secuencias.

En su concierto de despedida en Madrid, se le unieron las voces de nada menos que Jorge Drexler y Quique González, entre otros, quienes no pudieron esconder ni su empatía y admiración, ni su agrado ante el cruce de guitarras.

“¡Qué bueno Lisandro!”, dice Jorge Drexler, al terminar de tocar con él.

Próximo a cumplir los 30 años, Lisandro se mantiene como artista indie, con la discográfica Los años luz. En sus discos se encarga de las composiciones, arreglos, programaciones e interpretación de voz y varios instrumentos, aunque el principal es la guitarra.

Compone todo los días. “Es terapéutico –dice- me hace sacar cosas que no puedo decir en persona”. Luego del concierto de hoy en el Niceto Club, Lisandro se replegará a grabar su cuarto disco, donde, suponemos, incluirá los nuevos temas que ha ido soltando en sus conciertos, como “Fin, dos, tres”, que colocamos a continuación.

martes, 10 de febrero de 2009

Vitor Ramil en la revista LaDosis:
Templadismo, estética del frío, milonga y canción


Fue el uruguayo Jorge Drexler quien por primera vez nos nombró la palabra “templadismo” –en su primera visita a Venezuela– para referirse a su música y a los sonidos que con figuras como Paulinho Moska, Kevin Johansen y Lisandro Aristimuño vienen proyectándose desde la Cuenca del Río de La Plata.

Pero desde aquella vez, cuando conversábamos con él, junto al presidente de la Fundación Nuevas Bandas, Félix Allueva, la definición de aquella palabra terminó recayendo en las reflexiones de otro músico y escritor, hasta ahora poco conocido en Venezuela: Vitor Ramil.

Reconocido como una suerte de teórico del templadismo –aunque él prefiere hablar de Estética del Frío-, lo entrevistamos para el segundo número de la revista musical LaDosis. (La versión ampliada la publicamos en este post Entrevista a Vitor Ramil: La milonga que desemboca en canción).

Vitor es brasileño y músico, pero no encontró las señas de su identidad y estética en la imagen alegre y tropical de un carnaval de Río o Bahía; tampoco en el bossa o los sonidos eclécticos que el mercado de la música acostumbra absorber como brasileros. Se vino a encontrar entre el frío de las pampas, la situación de frontera y el tañido melancólico de la milonga.

Sus reflexiones en torno a la identidad y el arte de un oriundo de Pelotas, una ciudad al sur de Brasil, las materializó en el ensayo Estética del Frío, así como en un par de novelas y especialmente en los últimos cuatro de sus ocho discos: Ramilonga (1997), Tambong (2000), Longes (2004) y Satolep Sambatown (2007), que pronto se lanzará en edición española.

Con músicos como Drexler, Aristimuño y Moska comparte un sonido que evita las estridencias, combate los estereotipos, reditúa la lírica, se permite la melancolía y aborda sin purismos congelantes géneros folklóricos, desde Río Grande do Sul de Brasil, hasta el Uruguay, pasando por las provincias argentinas de Entre Ríos, Santa Fé, Río Negro y la Pampa húmeda.

Con Satolep Sambatown, disco realizado junto con el percusionista Marcos Suzano, fue reconocido en 2008 como mejor artista de Música Popular Brasileña (MPB), y ahora se prepara para trasladarse en 2009 a Barcelona, España. Desde aquí planea sacar un disco de guitarra y voz, con temas en español, portugués e inglés.

De su música, sus teorías sobre la estética del frío y sus próximos planes pueden leer en la entrevista publicada en la revista LaDosis # 2, que ya está rodando por las calles de Caracas, o en esta versión ampliada: Entrevista a Vitor Ramil: La milonga que desemboca en canción.

Sobre LaDosis

LaDosis es una nueva publicación venezolana especializada en música, de distribución gratuita y periodicidad bimestral.

Con entrevistas a artistas nacionales y extranjeros, reseñas de discos, libros y performances, reportajes en profundidad, crónicas y análisis críticos, pretende convertirse en un registro histórico de la movida local, sin olvidar las más interesantes propuestas del mundo.

Dirigida por tres melómanos, Juan Carlos Ballesta, Vicente Corostola y Xabier Landa, cubre con ojos expertos o apasionados diversos géneros y corrientes: rock, electrónica, jazz, fusión, reggae / ska / dub, hip hop, etc.

Para ello cuentan con colaboradores en Venezuela y varias ciudades de América y Europa –Xariell Sarabia, Boris Felipe, Félix Allueva, Jordi Bianchiotto, Gregorio Montiel Cupello y quien escribe, entre otros-, cuyos trabajos acomodan en un diseño funcional y atractivo, como para disfrutar y coleccionar.

En su segundo número, destaca en portada una amplia entrevista a la agrupación Papashanty Saund System, realizada por el propio Juan Carlos, a modo de balance de lo recorrido y presentación de la segunda entrega de su curiosa mezcla de reggae, ska, hip hop, dancehall, drum’n’bass y punk.

También en esta edición, Caplís Chacín, el bajista de Desorden Público, diserta acerca de las cuatro décadas de desarrollo del reggae en Venezuela, mientras William Padrón hace una revisión de la producción discográfica local en 2008.

Completan la entrega entrevistas y notas sobre agrupaciones y artistas como Cunaguaro Soul, Los Hermanos Naturales, Gerry Weil, Bunbury, Alfredo Naranjo y El Guajeo, AC/DC, Solares, Tulsa, Kylie Minogue, Santana, Desorden Público, Elton John, Iron Maiden y el ya nombrado Vitor Ramil, además de reseñas de discos y libros, comics y una curiosa autoentrevista de Félix Allueva, acerca de su libro Crónicas del Rock Fabricado Acá.

La revista se consigue en Discotiendas Esperanto (Tolón, San Ignacio, Paseo, El Recreo), los Centros Culturales Instituto Goethe, Alianza Francesa y British Council, las universidades de Caracas (UCV, Unimet, UCAB, IUDEM, USM, USB, etc.), así como en algunos conciertos, locales nocturnos, cines y teatros.

Quienes no estén en Venezuela se tendrán que conformar, al menos por lo pronto, con tres videos de Vitor que aquí les dejo. En el último, por cierto, lo acompaña Jorge Drexler, interpretando el tema que dio nombre a su disco, “12 segundos de oscuridad”, cuya música es de Vitor.

¡A buscar su Dosis y salud!

Ramilonga - Vitor Ramil


Astronauta Lírico - Vitor Ramil + Marcos Suzano


12 segundos de oscuridad - Vitor Ramil + Jorge Drexler

domingo, 1 de febrero de 2009

Las inconclusas de Leonardo y Miguel Ángel:
otra mirada del arte en Florencia

Al viajar por primera vez a Florencia es inevitable pensar en correr a ver el Nacimiento de Venus de Boticelli, el Baco de Caravaggio o tantas obras que uno siempre tuvo que conformarse con ver en libros y reproducciones y que, de repente, nos aparecen tan accesibles en la Galleria degli Uffizi.

Resulta imposible entrar a la Galleria dell'Accademia sin que nuestros ojos se vayan directo al fondo de la sala Miguel Ángel, donde los 4,10 metros de perfección anatómica y expresiva del David hipnotizan irremediablemente.

Y sí, no hay escapatoria, ver el David, su ceño fruncido en una mirada entre segura y expectante, las líneas de fuerza y la tensión contenida en su postura, en sus músculos, en las venas que cruzan los brazos, en los tendones de la mano y hasta en la uña del dedo que arriba, en su hombro, sujeta la honda, nos llevará mucho tiempo.

Contemplándolo se nos pasarán las horas, hasta que anuncien que están por cerrar y entonces nos tengamos que retirar, pero sin poder quitarle los ojos de encima, ladeando la cabeza y estirando el cuello para seguir viéndolo a la distancia, como si fuéramos niños y nos estuviesen separando de nuestro mejor amigo en el parque.

Pero si se viaja nuevamente, o si se tiene la suficiente fuerza de voluntad la primera vez, vale la pena aguantarse por un momento la ansiedad. En el camino hacia la Tribuna del David, antes de llegar a sus pies, hay cuatro figuras inacabadas, también de Miguel Ángel, tituladas los Quattro Prigioni, los Prisioneros o Esclavos.

Esculpidas entre 1521 y 1523, originalmente para formar parte de la tumba del papa Julio II, el Esclavo que despierta, el Joven, el Barbudo y el Atlas inmediatamente nos recuerdan aquella frase de que las figuras sólo están atrapadas en el mármol y que Miguel Ángel sólo tiene que quitarles la piedra de alrededor para liberarlas.

Rastrear perfección en lo inconcluso

Aunque el David fue esculpido en una pieza de mármol supuestamente defectuosa, el pulido impecable da la sensación de que la figura hubiera emergido así, con los tendones tensos, con sangre fluyendo. De tan lustrosa, es casi imposible imaginar que sus proporciones sean producto de golpes de cincel, de manos de hombre.

Pero ahí están las otras, las inacabadas, que todavía prisioneras en el mármol nos lo cuentan todo. En una, los dedos apenas asoman, pero ya pueden verse los tendones que los moverán. En otra, el movimiento se adivina en la musculatura del torso que lucha por zafarse. Y en otra, aunque no se terminan de definir las facciones, sí se percibe la angustia que aqueja el rostro.

Los golpes están allí y la piedra ya respira, mostrando con todo dramatismo la fuerza que anima a los prisioneros a liberarse. En esos pedazos de mármol, porosos y abandonados, tenemos la oportunidad de hurgar en lo rupestre de lo sublime, de otear las entrañas de la perfección.

En la Galleria degli Uffizi, además de La Primavera de Boticelli, La Anunciación de Leonardo da Vinci y otras populares obras maestras, también hay una inconclusa: Adorazione dei Magi, encargada originalmente a Leonardo, por los monjes agustinos de san Donato de Scopeto, para un retablo.


¿Qué podría mostrarnos una pieza temprana, sin terminar y que, para colmo, según concluyeron investigaciones recientes, en la superficie no presenta ni una sola capa de pintura puesta por Leonardo? Pues nada menos que su esbozo en aguadas de tinta.

La composición se supone fue inspirada en la pintura del mismo nombre de Boticelli, pero la escena luce totalmente diferente a todas las obras que hasta ese momento se hicieron sobre el tema, en una disposición compleja y dinámicamente articulada.











Con juegos de luz y sombra, y un particular sentido de circularidad, en la pintura se crea un vórtice de acción y gestos en torno a la Virgen María y el Niño, en un primer plano, con los magos de rodillas formando un triángulo. Detrás de ellos se percibe un semicírculo de testigos, que esta vez aparecen como una masa caótica de gente desconcertada.

Cada rostro, cada expresión pareciera contener un sentimiento al que sólo faltaría cubrir con piel. Los asistentes a la epifanía no están en paz o incólumes, como en otros cuadros, sino asombrados, confundidos y hasta atemorizados.

Los magos no están erguidos, ni majestuosos, sino consternados en el suelo, mientras al fondo el mundo pagano sigue peleando, o tratando de reconstruir las ruinas de un edificio clásico, ajeno a la revelación.

Aunque la obra fue encargada antes de que Leonardo fuera considerado un “gran artista”, y por ella sólo recibió 28 ducados, cada trazo devela matices de su peculiar forma de ver –diseccionar- el mundo. En cada uno de sus fragmentos, el complejo dibujo de la Adorazione dei Magi es un estudio de anatomía, luz y perspectiva; un pequeño agujero por el que espiar las técnicas y peculiaridades del arte-ciencia de Leonardo.

(En este programa sobre la Adorazione dei Magi de FlorenceTV se muestran los resultados del estudio que los Uffizi encargaron en 2002, para determinar si la pintura podía restaurarse. Los análisis, que incluyeron más de 2000 grabaciones infrarrojas, determinaron que Leonardo preparó únicamente el esbozo inferior, pero lo más interesante es que aquí se lo ve con todos sus detalles. El video es largo pero imperdible)