viernes, 2 de abril de 2010

Spiteri: disco pionero del rock fusión reeditado en Europa


“In search of the cool” dice el slogan de Vampisoul. Y esta vez lo encontró, según sus propias palabras, en este “mágico álbum que funde rock, soul y psicodelia con ritmos venezolanos”.
Efectivamente Spiteri o el disco de la culebra, como se le conoció por su carátula en la Venezuela de los setenta, álbum de culto e indiscutible pionero de lo que luego se denominaría rock fusión, acaba de ser reeditado para Europa por Vampisoul, en una entrega especial bilingüe, formato CD y vinilo.

Grabado en Londres por los hermanos Charles y Jorge Spiteri, junto con Joseíto Romero (ex Tsee Mud y Bacro), José Manuel Chema Arria (ex Los Claners y Sangre), Bernardo Ball (ex Los Impala), Rubén Micho Correa (ex Los Kings y Grupo Pan), más el británico Leonel Grigson, Spiteri fue lanzado como la respuesta británica a Santana, y sería un adelanto a lo que vendría en el próximo quinquenio: la fusión.

Considerado entre los 10 mejores discos de la historia del rock venezolano, fue recuperado inicialmente por la Fundación Festival Nuevas Bandas (FNB), en 2009, con su reedición en un CD histórico, que incluía, además de los temas originales de 1973, tracks de arqueología.

Ahí estaban demos, composiciones inéditas, o la voz del fallecido Charles Spiteri, emocionado por el rescate de las grabaciones perdidas; entre ellas, una versión de “I’m a Man” de Steve Winwood, registrada luego de la grabación del álbum, en la que se incorpora una sección de metales, el paso siguiente del grupo.

37 años después de su primera aparición, Vampisoul reproduce ahora el contenido sonoro que recopilara la FNB, incorporando en la edición de colección varios textos que reconstruyen la historia del grupo, como la nota de prensa de GM, el sello británico que los fichó, o el texto de la edición venezolana del lp, donde se hablaba de la diáspora del talento local y el nacimiento de un rock venezolano:

“Este es un LP que no p
uede, que no debe faltar en la discoteca de ningún joven venezolano porque en esta música están sus verdaderas raíces abiertas a lo internacional; y es que Charlie y Jorge Spiteri al buscar nuevos y más amplios horizontes en Londres, nunca pudieron y nunca quisieron dejar a un lado lo que con más propiedad les pertenecía: sus raíces musicales; “Campesina” y “Barlovento” son buena prueba de ello, en tus manos no solamente tienes un disco, sino un testimonio. Ha nacido el sonido Spiteri: el sonido rock de Venezuela”.

Destaca también, entre estos materiales, la crónica escrita por el presidente de la FNB, Félix Allueva, con las aventuras británicas en busca de la escena musical soñada, que le contara el propio Jorge Spiteri –no sin toques de mitología, que también lo escuchamos-, donde no faltan ni los trabajos temporales como lavaplatos, ni los encuentros o toques con sus héroes musicales, como Steve Winwood, Noel Redding, Paul McCartney, Rod Stewart o Bob Marley.

“Se dice que Jorge llegó a la capital de la Gran Bretaña con sólo 100 dólares (…). En estas circunstancias fue mesonero, lavaplatos, aprendiz de inglés, estudiante de cine y músico. En esa época tuvo la oportunidad de conocer a dos de los grandes de la llamada “invasión británica”, el boom musical inglés de la segunda mitad de los 60: George Fame y Alan Price, teclista de The Animals. Fame y Price acababan de editar el álbum Fame & Price Together, cuando Jorge Spiteri logró montarse en el escenario con ellos y realizar improvisaciones. Una cosa llevó a la otra y Jorge conoció también a Mervin Muff Winwood, hermano del super star británico Stevie Winwood, quien terminó de vincularlo a la movida musical londinense”.


Empapado así por el underground inglés y el sonido de tales personajes, Jorge Spiteri apuntaba en sus composiciones y arreglos a una peculiar experimentación donde, paseándose del inglés al español, se confundían folklore venezolano, elementos afrocaribeños, hard rock, funk y soul, con baladas cargadas de bolero.

Notabilísimos resultaban en ese sentido los temas “Campesina”, el gran éxito en su momento, o la versión de “Barlovento”, que quedó más agazapada. Contundentes riffs de guitarra, fraseos de flauta y vuelos de psicodelia, se unían de forma hábil y chispeante con percusión afrocaribeña y otros elementos autóctonos de nada obvia combinación, como puede ser el joropo, o ciertos toques de tambor de la costa venezolana.



GM, el sello que los descubriera mientras se presentaban en el famoso Marquee de Londres, apostó por promoverlos como la respuesta británica al “sonido Santana”. Sin embargo, las leyes que protegían a los artistas locales, exigiendo una igual “cuota” de músicos ingleses para tocar y grabar, impidió que actuaran con la frecuencia necesaria. Limitados a realizar presentaciones ilegales, casi clandestinas, y a vender el álbum sólo en determinadas tiendas, ya para 1974 la banda se separa, dejando sólo un extraordinario LP, un single de edición venezolana y un álbum de coleccionista para el mercado anglosajón.

En momentos cuando lo latino y la fusión se presentan como lo cool, pero quedando muchas veces caricaturizados, reducidos en el mainstream a unos banales toquecitos de clave, o grititos vocativos tipo “caliente”, en propuestas a las que se le ven por todos lados las costuras, esta grabación bien puede mostrar, desde la prehistoria, a qué llamamos hibridación.

Más allá de disculpas por mi temporal ausencia –siento el tiempo transcurrido-, sirva, pues, esta nota para que mis lectores, los arqueólogos de la música actual, mis colegas españoles y todo amante de la psicodelia, puedan ver cuán innovadora fue y cuán fresca sigue siendo la propuesta de rock, funk y psicodelia de estos venezolanos.

Eso sí, para los nostálgicos de la característica culebra, hay que aclarar que la reedición europea cambió el diseño original, por una foto intervenida de la sesión que se hizo en Londres, en 1972, para el lanzamiento. Histórica sin duda, pero no tan psicodélica.

A los que se enganchen les cuento también que hay una posibilidad de disfrutarlo en vivo: Jorge ha vuelto a Londres y se encuentra ahora tocando con éxito en una reversión de la banda.

7 comentarios:

Carlos Hurtado dijo...

Alcance a pensar que te habias perdido en la manigua europea o que habias encontrado refugio en algun otro lugar de este universo digital

Se te quiere siempre y se te extrana idem.

PD: Perdon por las tildes. Ni idea como se cocina eso en un Mac

Anónimo dijo...

gracias por tomarnos en cuenta, me gusto tu articulo mucho.......jorge s...

SUSANA FUNES dijo...

Me alegra que te haya gustado la nota, Jorge.
Pero de "gracias por tomarnos en cuenta" nada. Más bien me alegra que por fin se les esté dando el lugar que les corresponde.
¡Salud por ello!

Miguel dijo...

Han pasado ya unas decadas desde la grabacion de este album y sin embargo, se siente actual, musica que nunca salio al aire como es debido y que presenta la oportunidad de tomar un cupo en la historia musical, tal como debio ser en la epoca en que fue grabado y donde los comentarios muchas veces fueron....muy adelantado para la epoca...
Yo tambien brindo por la oportunidad de ver de nuevo a "Spiteri" en vivo en el ambiente musical de Londres.

SUSANA FUNES dijo...

Querido Carlos H., qué rico que estén pendiente de uno.
No he desaparecido, ni me he mudado de rincón digital. Un descansillo extendido, eso sí.
Ojalá pasaras por estos lados del mundo.

SUSANA FUNES dijo...

Miguel, estoy totalmente de acuerdo contigo: Spiteri suena peculiarmente actual, y es una lástima que haya quedado agazapado en aquel tiempo, y por razones cuasi burocráticas.
Gracias por pasar y comentar.
Si alcanzas ir a verlo en Londres, salud!

pai dijo...

Al fin un blog que habla sobre música y se mete en sus intersticios in temor a aburrir y/o cansar. Gracias por un poco de reflexión, de verdad.