Gracias a Internet, empecé a ver Héroes –la serie que desde hoy comienza a transmitir Universal, en el cable local- cuando se estrenó en Estados Unidos en el otoño de 2006, al mismo tiempo que la apocalíptica Jericó y la oscura The Nine.Por personal simpatía, me llamaba más la atención el tema de Héroes, con un grupo de seres humanos comunes que empieza a desarrollar poderes inusuales: un enfermero que cree puede volar, un artista capaz de pintar el futuro, un geek japonés que puede viajar en el tiempo, una porrista indestructible…
El piloto me encantó. Entretenido y bien estructurado, fue una presentación de personajes muy bien llevada, con un ritmo ágil y sin desperdicios en tensión y caracterización. Sin embargo, mantuve el escepticismo: excelente tema, sólo que muy proclive a desastres televisivos y cinematográficos.
Vi cada uno de los primeros capítulos, como esperando el duro golpe de la desilusión. Pero Héroes nunca decayó. Por el contrario, cada nuevo episodio me fue enganchan
do y sorprendiendo más, mientras a The Nine la abandoné a la tercera entrega.Y cuando dos de mis contactos en el messenger, ubicados en lugares muy distantes del mundo, colocaron como su frase: “Save the cheerleader, save the World” –la clave de la serie en ese momento-, fue claro que se trataba de un fenómeno mundial.
Ritmo y caracterización
El pasado lunes 5, el capítulo 18 de la serie tuvo nada menos que 14.90 millones de espectadores, superando a Two and a Half Men y a 24.
El éxito ha sido tal que, pensada inicialmente para 18 capítulos, fue extendida a 23; las dos últimas entregas fueron grabadas dos veces, no por malas, sino porque ahora contaban con recursos para desplegar quizá los mejores efectos especiales vistos en televisión; y ya se encargó la segunda temporada.
Pero su fortaleza no parte ni se queda en la superficie. Su fuerte es la trama, la caracterización de los personajes y, sobre todo, la tensión.
Presentada inicialmente con un enfoque similar a X-Men, la serie se interna, no en las aventuras de una nueva liga de la justicia, sino en el dramático proceso en el que cada uno de los personajes –de un casting extenso y multicultural– va descubriendo sus poderes y consecuencias.
Es un paso lleno de confusión, dolor y miedo, parecido a lo vivido por el Unbreakable (2000), pero sin olvidar el lado jocoso –subrayado por Hiro Nakamura, uno de los mejore
s personajes-, y sazonado con misterio, conspiración, ciencia y teorías de evolución.El manejo del ritmo y la tensión es excelente. Cada episodio va revelando y solucionando pequeñas piezas de la trama, que tranquilizan a quienes queremos desentrañar el misterio y nos fastidia la incoherencia extendida de Lost. Pero cada respuesta va desembocando en nuevas aristas o develando elementos inexplorados, que mantienen la tensión a lo largo de la serie.
Su creador, Tim Kring, dice no ser geek ni fanático de los cómics. En una entrevista afirmó sentirse más inspirado por el cine actual, especialmente por The Incredibles (2004): “I have two small children and you find when you have kids, you've got to go to movies. I was literally surrounded by (superheroes)”.
Y quizá fue esa visión más fresca la que le permitió escalar de los fanáticos del cómic y los geeks –quienes hicieron del capítulo piloto una de las descargas más populares de Internet- a las grandes audiencias.

A ellas va dirigida la intensa campaña promocional Héroes 360, conformada por varios sitios web oficiales, blogs y extras que complementan la serie, desde todas las perspectivas posibles.
El más reciente y quizá uno de los más interesantes es el sitio sobre la investigación del doctor Suresh: http://www.activatingevolution.org/. Pero no pienso sabotear a los que hoy comienzan a sintonizar la serie. Disfrútenla tranquilos esta noche, luego ya podrán explorar.



